Hace diez años no existían y ahora son legión. Con la crisis y al calor de los fogones de Master Chef, se han puesto de moda los grastobares. Cocina de autor, innovadora y en formato tapas. El problema es cuál elegir para que no nos den soja por liebre.
1. Tradevo.
Escondido en una plazuela cerca de la avenida de San Francisco Javier
(Zona de Viapol), es nuestro gastrobar preferido... pero ya no es ningún
secreto. Si vais en fin de semana, cuando no
admiten reserva, y no os queréis quedar con la miel (of course,
de caña y ecológica) en los labios... lo mejor es plantarse en la puerta
antes de que abran. (Si llegáis con tiempo podéis aprovechar para tomar
una caña en la tasca que está justo al lado... un chute de autenticidad
no apto para escrupulosos).
Una vez en faena, impresincidible las sardinas marinadas sobre sobre tostas con pimientos asados. Otro clásico son los boquerones al limón, más que fritos casi en
tempura, que se sirven en un cartucho, al igual que las lagrimitas de
pollo y las deliciosas berenjenas.
Esos son los fijos, luego la carta va cambiando y cada cata que hemos hecho ha sido un triunfo... carrillá de atún, sashimi de salmonete,... y para acompañar algún vino de la amplia bodega.
Plaza Pintor Amalio García del Moral, 2
Plaza Pintor Amalio García del Moral, 2
2. La Brunilda.
Ubicado en una callejuela del castizo barrio del Arenal, es uno de los
gastrobares de moda de la ciudad, por lo que conseguir mesa es una tarea
muy muy complicada (no admite reservas). Lo ideal es ir temprano y si
se puede evitar el fin de semana, mejor.
Eso sí, la espera merece la pena. Su risotto de idiázabal y setas es un espectáculo, y el confit de pato con crema de zanahoria especiada y pistachos no le va a la zaga. Todo lo que probamos nos encantó. Muy recomendable.
C/Galera 5
3. La Azotea. Uno de los pioneros de este tipo de cocina en la ciudad. Tiene varios locales, el original situado en el entorno de la Alameda. Que no os
asuste encontrar mucho guiri, se trata de una apuesta segura.
Quizás sea el más sofisticado de los garitos de esta lista. Sólo por probar su personal versión del pulpo a la gallega ya habría que visitarlo. El resto de la carta no defrauda, productos de máxima calidad cocinados con imaginación y manos expertas.
c/ Jesús del Gran Poder, 31
Eso sí, la espera merece la pena. Su risotto de idiázabal y setas es un espectáculo, y el confit de pato con crema de zanahoria especiada y pistachos no le va a la zaga. Todo lo que probamos nos encantó. Muy recomendable.
C/Galera 5
Fuente: http://www.labrunildatapas.com/restaurante/
Quizás sea el más sofisticado de los garitos de esta lista. Sólo por probar su personal versión del pulpo a la gallega ya habría que visitarlo. El resto de la carta no defrauda, productos de máxima calidad cocinados con imaginación y manos expertas.
c/ Jesús del Gran Poder, 31
4. Taberna Panduro.
En pleno centro, justo detrás de la plaza de la Gavidia, ofrece una
excelente relación calidad-cantidad-precio (lo que no resulta habitual
en estos bares de morro fino). Los fines de semana llegando a las 14:00 h
se puede encontrar sitio, aunque si no queréis riesgos lo mejor es
reservar y asegurar el tiro.
Su particular versión de la ensaladilla (en la imagen) es altamente recomendable y cuenta con una interesante selección de vinos andaluces. Ahhh... y un servicio fabuloso, amabilidad y profesionalidad a partes iguales.
5. La Chunga. Más desenfadado que sus compañeros de lista, este bar se encuentra en la calle Arjona, próximo al Mercado del Barranco y también a La Brunilda (por lo que si la lista de espera es muy extensa y no se quiere esperar, puede ser una buena opción).
Su particular versión de la ensaladilla (en la imagen) es altamente recomendable y cuenta con una interesante selección de vinos andaluces. Ahhh... y un servicio fabuloso, amabilidad y profesionalidad a partes iguales.
Fuente: https://www.facebook.com/tabernaelpandurobanos/?ref=ts&fref=ts
5. La Chunga. Más desenfadado que sus compañeros de lista, este bar se encuentra en la calle Arjona, próximo al Mercado del Barranco y también a La Brunilda (por lo que si la lista de espera es muy extensa y no se quiere esperar, puede ser una buena opción).
En
la línea del Panduro, aquí las tapas son más generosas que en otros
bares de su estirpe. Sus papas bravas, exquisitas, y su sabrosísimo
risotto saciarán hasta el más glotón de los comensales.
Calle Arojona, 13





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